Entrevista
7 de octubre del 2007
Cubillo y su nostalgia por las bombas
Para alguien que no conoce a Antonio Cubillo, la cita en su despacho de abogado en la calle del Sí de Santa Cruz de Tenerife despierta una ansiosa curiosidad.
M.C. SANTA CRUZ DE TENERIFE
Para alguien que no conoce a Antonio Cubillo, la cita en su despacho de abogado en la calle del Sí de Santa Cruz de Tenerife despierta una ansiosa curiosidad. Su nombre aparece en cualquier conversación sobre nacionalismo e independentismo canario, como si de un mito viviente se tratara, y si a eso unimos un pasado tenebroso, al frente de una organización terrorista como Mpaiac, y un proyecto propio de «Constitución de la República Federal Canaria», el interés se multiplica. Había que ver a Cubillo.
Así que ABC se acercó a su despacho y se encontró a un hombre de 77 años, inválido por un atentado que sufrió hace años, con un aspecto casi entrañable, y con un discurso que, sinceramente, a estas alturas parece de ciencia-ficción.
Cubillo está deseoso de contar su historia: salió de Tenerife en 1962, acosado por la Policía al pertenecer al Partido Comunista y trabajar como abogado laboralista -«el único del territorio español en aquella época»-, y se exilió a Argel. Allí fundó en 1964 el Movimiento Por la Autonomía e Independencia del Archipiélago Canario (Mpaiac). En una conversación con Carrillo, éste le dijo que lo primero era la lucha contra Franco, pero Cubillo replicó que no, «que esto es territorio africano y había que luchar por la descolonización». Logró el apoyo, como no podía ser menos, de Argelia para sus propósitos, y consiguió incluso una frecuencia de radio para emitir desde Argel. Cubillo asegura que inventó la bandera de las siete estrellas, como símbolo de su lucha.
Los Rodeos
En la década de 1970, optó por lo que denomina eufemísticamente «propaganda armada» para llamar la atención. Es decir ponía «bombas en empresas españolas, hoteles y demás».«En Madrid pusimos dos o tres. Quemamos cuatro camiones españoles e incluso colocamos una bomba en una ventana del Ministerio de Asuntos Exteriores», recuerda con gesto nostálgico.
Al Mpaiac se atribuye también el aviso de bomba en Gando en 1977, que obligó al jumbo de la KLM a desviarse a Tenerife, donde luego se estrellaría con otro avión en el aeropuerto de Los Rodeos con un resultado de 582 muertos.
La pregunta sale sola: «¿Ahora sería partidario de poner bombas para que les hagan caso?» Cubillo se encoge de hombros: «¡Hombre...! La guerra es la continuación de la política, cuando no hay otros medios». No lo descarta, pero lo dice con tanta ingenuidad, o no, se le ve tan mayor, tan sincero, tan de vuelta de todo, la conversación resulta tan surrealista, que sólo por eso es posible quedarse sentado delante de él, tragarse el asombro, y no salir de ahí dando un portazo.
«Me dejaron las muletas»
Cubillo echa la culpa a Interior del ataque que sufrió en 1978 en Argel: «Contrataron unos mercenarios para que me mataran. Me apuñalaron y conseguí escapar, pero me dejaron las muletas para siempre».
A partir de ahí, Cubillo decidió no volver a poner bombas. En 1985 creó el Congreso Nacional de Canarias (CNC), «brazo político del Mpaiac. En las siguientes elecciones conseguimos 12.000 votos». En realidad, en los comicios autonómicos de 1987, el CNC logró 8.743 votos, el 1,3 por ciento del total. No volvieron a presentarse a nada, porque creen que el sistema es injusto: «Hay 500.000 españoles que votan y que copan todo. Sólo deberían hacerlo los nacidos en Canarias y los hijos de padre y madre canarios». En marzo tampoco probarán suerte en las urnas: «Son unas elecciones coloniales, ¿qué pintamos ahí?»
Su idea ahora se reduce a que «Canarias forma parte de África, no de Europa. Es una colonia española, y España tiene que proceder a la descolonización antes de 2010, que es el plazo dado por la ONU». Realmente asombroso, pero este hombre habla en serio.